CONCLUSIÓN
Frente al carácter no equitativo de los juegos de casino,
que por eso mismo y con la meticulosidad de diversos controles
garantiza su regularidad, ¿puede el jugador, con las mejores
probabilidades de ganar, según la expresión
de Musset, "arriesgar bajo la raqueta el sudor de un año de
trabajo?". La ley de los grandes números se opone a las
ganancias sistemáticas. No prohíbe, en cambio, los golpes
de suerte; la probabilidad existe puesto que el producto bruto se lleva
solo una parte de las postruras y porque sucede que ciertas mesas,
algunos días son perdedoras. El error consiste en creer en
la ganacia sistemática: cuando François y después
Camille Blanc dirtiogían la Societé des Bains de Mer de
Mónaco, se acostumbraba decir: "Sea rojo o sea negro, el que
siempre gana es Blanc".
Cuando se piensa así, es decir cuando
se considera el juego com o una distracción que se paga, pero
que lo mismo que las tómbolas en algunos espectáculos,
puede, con buena suerte, acarrear beneficios, el juego puede
transformarse, siempre que se lo practique moderadamente, en una
escuela de sangre fría, de autodominio y de autodisciplina.
Sea como fuere, el problema de los juegos
de azar es diferente en nuestros días de lo que era en el
pasado. Por una parte, los ocios del hombre moderno son sin duda
más numerosos, pero más numerosas son también las
distracciones: cine, radio, televisión, discos, deportes
individuales y colectivos, automóvil, ofrecen múltiples
derivaciones. Por otra parte, no podemos dejar de destacar que los
juegos son sobre todo practicados en los casinos por personas de
fortuna y la distorsión de las riquezas en el mundo no es ajena
a al actual prosperidad de las casas de juego.
Desde ese punto de vista, el casino constituye un atractivo incuestionable en el plano turístico. El papel del casino en la expansión del turismo es innegable por su doble poder multiplicador y coordinador.
Y aunque se deje de
lado el aspecto material, no se puede olvidar que las especulaciones
intelectuales sobre las probabilidades permitieron lograr progresos
decisivos en todas las ciencias y abrir horizontes nuevos a la
meditación. Por lo demás, entre las dos
incitaciones"Hagan juego" y "No va más" que van de mesa en mesa,
¿el estrachio margen no recuerda al que separa el libre arbitrio
del fatalismo y la certidumbre del azar?. A la lada todo se confunde y
se funde en el vértigo de lo infinito.